A nadie le gusta tener malentendidos con la pareja, pero una relación sin discusiones puede ser señal de que algo no está funcionando del todo en la dinámica. Una pareja en la que parce que nunca hay dilemas y todo siempre permanece tranquilo, no siempre es un indicador de un vínculo sano.
Aunque no queremos causarte pánico, es importante que aprendamos la diferencia entre estabilidad y evasión de conflictos. ¿Sientes que tú y tu pareja evitan la confrontación? Nosotras te explicamos sobre este problema.
Por qué una relación sin discusiones también puede ser mala
En la actualidad es más fácil calificar a otra persona como tóxica, y al pensar en esa palabra es difícil no imaginarnos discusiones agitadas constantes. Por este motivo, puede que hayamos caído en el extremo opuesto de no querer navegar los conflictos en pareja abiertamente.
Tampoco se trata de romantizar las peleas o las conductas violentas, porque eso nunca será el camino para conseguir una relación sana. Sin embargo, la psicoterapeuta Lucy Beresford explica para el portal Stylist que “las discusiones pueden permitir a las dos partes en la relación revelar sus valores, preferencias y necesidades”.
A nadie le gustan los problemas y mucho menos nos gusta tenerlos frecuentemente, pero la solución no es evitar la confrontación o recurrir a la resignación con tal de no tener que comunicar cómo nos sentimos.
De acuerdo con Gary W. Lewandowski, profesor de psicología en la Universidad Monmouth para Psychology Today, una relación sin discusiones puede ser una muestra de evasión de conflictos. Explica que esta tendencia en la relación es una respuesta al miedo, puesto que “contemplar el posible fin de nuestra relación nos provoca ansiedad, ansiamos evitar posibles amenazas”. Irónicamente, evadir los conflictos y discusiones es uno de los mayores riesgos en la relación, aunque nos provoque miedo tratar una herida o desacuerdo.
Lo que aprendemos de las discusiones

Una relación sin discusiones eventualmente nos creará más problemas relacionados con la falta de comunicación. Asimismo, fingir que no ocurren problemas nos produce estrés y poca satisfacción al no resolver las necesidades del otro. Por esto, el Instituto de Relaciones de Kansas City, da algunas lecciones que podemos llevarnos de una discusión pacífica.
1. Identificar necesidades y preocupaciones
Cuando le hacemos frente a las problemáticas que cada parte vive dentro de la relación, podemos conocer con mayor claridad qué es lo que necesita el otro.
2. Mejor entendimiento en la relación
En ocasiones podemos molestarnos por una situación que parece irrelevante, lo que sucede es que estamos ocultando lo que verdaderamente nos agobia. Si identificamos mejor la raíz del problema, la relación puede nutrirse para llegar a entender al otro.
3. Mayor satisfacción
Después de entender y resolver los problemas y necesidades que cada persona experimenta, encontramos nuevas herramientas para seguir adelante sanamente, lo cual permitirá que se genere satisfacción en la dinámica.
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